lunes, 13 de junio de 2011

La "valla rociera"

Seré un tío raro, pero dependiendo del contenido de la noticia que quiero ampliar sintonizo una emisora u otra. Es decir, para quienes se dedican a estudiar las audiencias radiofónicas soy un quebradero de cabeza; por la mañana escucho una de A.M. y por la tarde otra de F.M. Ya me pasó siendo estudiante de Periodismo cuando, recién llegado, compañeros de cursos superiores nos cogieron  a los de primero como conejillos de indias para un trabajo del índice de lectura de prensa. Uno con pinta de cansado y muy cursi -que luego llegó a ser un buen funcionario- me preguntó qué periódico había comprado; al contestarle que "El País" y "El Alcázar" -de 1981- montó en cólera porque en la hoja de cuadrantes a multicopista que le habían dado para la recogida de datos no incluía casilla alguna para recoger tamaña osadía de lector. Así que el encuestador ofendido me dejó maldiciendo no se qué y se lanzó de cabeza a una presa fácil que leía "Marca". Recuerdo la anécdota porque esta mañana -tras escuchar unas informaciones en varias emisoras nacionales- quise ampliar datos sobre el "misterioso" accidente del varal de la Virgen del Rocío. Así que busqué en el dial la emisora que creí más en comunión con la noticia. Pasmao me quedé. Ahora resulta que a la famosísima reja de la ermita le han cambiado el nombre y se llama "la valla rociera".
No digo yo que los enviados especiales reciban clases sobre el vocabulario de las hermandades y cofradías antes de pisar el polvo del camino; con solo escuchar a María del Monte habrían mejorado su vocabulario -"Salta la reja almonteño, se acaba la madrugada/porque la Blanca Paloma te espera para volar/está todo el año soñando, con bajarla y despertar/para que vuela más alto en la casa de hermandad", que canta la sevillana-. Lo dicho, en 2012 un buen iPod con temas rocieros para relatar la crónica. Saldrá perfecta.

martes, 7 de junio de 2011

Actos municipales "low cost"

Como el semáforo que da acceso a Las Almadrabillas desde el Parque tarda tanto tiempo en ponerse en verde, te da tiempo a pensar o hacer muchas cosas. El otro día me tragué la eternidad que dura el rojo y aproveché para observar con detenimiento la cosa ésa que puso el Ayuntamiento en la entrada de lo que, los viejos, llamamos el "Parque Nuevo". Nadie sabe qué es o representa esa especie de puerta de mala imitación del coral, alta, solitaria, colorá y de extrañas formas. Seguro que su autor la bautizó un día con algún nombre espectacular, que subiese sus honorarios, pero hasta ahora sólo ha servido de decorado para cuatro fotos de recién casados despistados y del alcalde con pose de inauguración. Y lo cierto es que, en los últimos años, los concejales han llenado la ciudad de figuras, monumentos y pinguruchos que, estando bien, poco o nada transmiten a quienes aquí residimos o tienen la valentía de visitarnos. Antes -y cuando digo antes quiero decir antes, antes- no se ponían tantas estatuas, pero todas las que se instalaban tenían su simbolismo y dedicatoria que, aún hoy, siguen vigentes: La estatua homenaje a la madre en Santo Domingo; al Educador en la Plaza de la Leche; a los hombres de la mar en el Parque o a Celia Viñas en la Plaza Bendicho... Mira que costó que al John Lennon le pusieran una plaquita o al Nicolás Salmerón caminante de la Puerta de Purchena una leyenda. Hoy, salvo las excepciones del maltratado busto de Juan Pablo II o el de Rodríguez de la Fuente, la representatividad nos la tenemos que inventar. Podemos creer -porqué no- que los pinguruchos altííísimos de la rambla son monumentos fálicos, el tío tumbado frente al Apolo un homenaje al vago o la gorda de la Plaza de San Sebastián un tributo al colesterol. Como no tienen leyenda, pues nos la inventamos.
Ahora que los ayuntamientos buscan actividades municipales low cost con las que llenar las agendas, propongo al Consistorio -que tomará posesión el sábado- que vaya dándole sentido a la siembra de cosas que hay por la ciudad, que nadie sabe porqué llegaron ahí. Por ejemplo, coloquen una plaquita junto a la anciana sentada en una silla que hay como estatua en la Plaza de San Sebastián y, el 26 de Julio, festejen con la Banda de Música y cientos de pensionistas el día de los abuelos. Fíjate, que baratito y qué buenas fotos se pueden hacer.

martes, 31 de mayo de 2011

La leona del Zapillo

No; no me refiero con el titular "La leona del Zapillo" a aquellas sacrificadas mujeres del barrio que, a mediados del siglo pasado, sacaban sus familias adelante con los cuatro duros que reportaban las barquillas de pesca de sus maridos. Tampoco a las hoy, nietas de aquellas, que con la mísera paga de 426 euros de zp -ya creo que se merece que lo escribamos en minúscula- tienen que multiplicar el ingenio para vivir. Éstas señoras, más que leonas, son las verdaderas reinas de la selva en la que nos han metido. Con "La leona del Zapillo" me refiero, sencillamente, a un suceso del 30 de agosto de 1976, cuando uno de los animales salvajes del circo Bruxelas -una leona, exactamente- se escapó de su jaula y se paseó por las calles del Zapillo durante horas. El pobre animal no mordió ni hirió a nadie, -quizá más acostumbrado a hacer reír a los niños que los propios humanos- pero se levantó tal polvareda en la ciudad que la fuga terminó con el mamífero abatido a tiros en un paraje de la vega y el circo con una jaula vacía.
Hace un tiempo subí a "La Almería Perdida" del Face el titular del suceso, sacado de un amarillento periódico de la época, y hubo amigos que reconocieron que, siendo pequeños, fue tal el pavor ciudadano que sus padres o tíos fueron a recogerlos a la playa escopeta en mano, por si se cruzaban con la bestia.
Treinta y cinco años después, leo que el área de Turismo del Ayuntamiento ha recuperado la fuga, pánico y muerte de la leona perdida del Circo Bruxelas y ha teatralizado el hecho en las visitas guiadas. Buena iniciativa ésa de recordar nuestro pasado, pero lo cierto es que me ronronea una curiosidad: ¿Quién hará de leona?.

martes, 24 de mayo de 2011

Los 18

Dice Luis Rogelio que con los 18 concejales obtenidos por su lista en la capital, el PP ha tocado techo. No le falta razón y, en estos tiempos de alegrías y tristezas electorales, hace bien en no marcharse por los extremos con perspectivas de futuro imposibles. Cuantificar el techo en 18 ediles de 27 posibles, es todo un señor techo muy muy alto que, ya veremos -quizás nosotros no-, quién vuelve a repetir en las próximas décadas. Hasta ahora, aquí, en Almería, cuando la Junta Electoral convocaba elecciones, sin pegada de carteles ni playas para mascotas que llevarse a la campaña, sólo con el voto fiel, PP y PSOE partían con ocho concejales fijos e IU con uno. Con 17 concejalías repartidas "pasara lo que pasara", eran diez los puestos que -casi siempre y como máximo- había que pelear. Ahí están las estadísticas.  El socialista Santiago Martínez Cabrejas ya alcanzó el 8 de mayo de 1983 esos 18 ediles, amparado -eso sí- en la corriente del cambio que impulsó Felipe, dejando a la coalición AP-PDP-PL (el hoy PP) con sólo 8. Pero el PSOE en 1987, 1991 y 1999 gobernó con 12 ediles o el PP en 1995 con 14. Aquella legislatura de 1983-87 -la de los 18 concejales del PSOE- fue un suplicio para los periodistas críticos y un auténtico rodillo en la gestión de la ciudad, donde el debate en los Plenos se limitaba a sumar quién tenía la mayoría. Los tiempos y los talantes son bien distintos aunque, seguro, que hasta el 2015 habrá situaciones complejas en la que habrá que echar mano de las cuentas. Finalmente, auguro que la lista popular de la capital correrá hacia abajo como la pólvora cuando -a lo más el año próximo- el PP obtenga nuevas administraciones que gobernar y, de paso, mejores puestos que nombrar. Sí, han salido 18 pero hay 6 ó 7 que se quedaron fuera y no apagarán el móvil.

jueves, 19 de mayo de 2011

Las cosas del 2.0

Cuando escucho a los altos dirigentes de la Junta de Andalucía hablar a boca llena, y en Canal Sur, de la Administración Electrónica -así, con mayúscula como ellos la escriben- me parto de risa. Nos quieren hacer creer que con Griñán 2.0 al frente del gobiernito andaluz, el contribuyente obtiene el resultado de sus gestiones a golpe de click. Quizá para pagar impuestos o tasas sí te aceleren el ingreso con la gestión por la red, pero para otras peticiones, la llevamos clara. Cuando nació mi hijo mayor y nos obligaron presentar en el ambulatorio un cartapacio lleno de papeles para que le concedieran su tarjeta sanitaria, tuvimos que esperar 18 meses para tenerla en el bolsillo; a cada reclamación por el retraso nos decían que los papeles -símbolo claro de la Administración Electrónica- se habían perdido y que entregáramos otros bien sellados y firmados.  Un día, año y medio después, la tajeta apareció en el buzón de la casa.
Ahora he sido yo quien se ha enfrentado a la Administración Electrónica y mi nueva identificación sanitaria ha tardado, sólo, cuatro meses en llegar. Mejoramos, ciertamente. Tu vas a una entidad de crédito a solicitar una tarjeta y a los cuatro días estás operando con ella; incluso te la ofrecen personalizada, con la foto de tu mascota, de tu coche o de tu suegra.
Una simple receta -otro icono de la Administración Electrónica- para comprar unas plantillas requiere de un complicado proceso y una larga pérdida de tiempo en ir al médico de cabecera, esperar mes y día para el especialista y después perder una mañana para que un funcionario de la Bola Azul, que recibe al usuario protestando porque le han congelado el sueldo, le ponga un sello. El 2.0 tiene éso.

jueves, 7 de abril de 2011

€uroseñorías en clase preferente

Con casi cinco millones de parados, la crisis azotando a las familias y el consumo por los suelos, nuestros europarlamentarios decidieron no bajarse el sueldo y viajar en clase preferente. Así, dando ejemplo. Los funcionarios con el sueldo congelado, los autónomos asfixiados y sus €uroseñorías no quieren disminuir su nómina de 15.000 eurazos al mes. He visto con perplejidad que peperos y sociatas se han unido en la intención de voto para, precisamente, seguir cobrando una pasta gansa. Para eso no hay polémicas, aunque dice la tele que la presión de las redes sociales les ha hecho variar el voto. Aquí,  lo que vale es la primera intención. Además, he repasado la relación de €uroseñorías y ¡oh! me topo con el famoso “Gafe de la Bética".
Sí, aquel responsable de la Expo 92 en cuya presencia se hundió la nao Victoria en el momento de su botadura en Sevilla; se incendió el Pabellón del Descubrimiento, el más emblemático de la Expo, o se destruyeron las carabelas colombinas frente a las costas de Japón. Pues ése “Gafe de la Bética", bautizado así por Jaime Campmany (“El callejón del gato. Retratos al vitriolo, ed. Espasa, Madrid, 226 págs”) es el mismo al que la autoridades de Cuba no le permitieron entrar en el país, cuando viajaba con la también ínclita Carmelita Hermosín.
Yo no creo que un tío que el próximo día 12 cumple 68 años y lleva 34 –la mitad de su vida- viviendo del erario público sea un gafe; todo lo contrario, es un artista, un funambulista de la Administración, un catedrático en eso del servicio público. Lo reconozco: Qué mala es la envidia.

domingo, 3 de abril de 2011

La independencia de mi madre

El otro día, por coincidencias que no vienen al caso, necesíté hacer un ejercicio de rapidez mental para traducir qué me había parecido escuchar a un tío que hablaba con otro en la calle. Porque, torpe de mi, había interpretado que buscaba la independencia de su madre. Como la mente es perversa y siempre te lleva a lo malo, por un instante sospeché que el individuo pretendía arrinconar a su señora madre en alguna residencia, hogar o centro de la tercera edad, que es como se llama ahora a los asilos de toda la vida. Así que me quedé casi petrificado en la acera, cerca de donde el presunto asustaviejas desarrollaba su plan a, quizás, un compinche o a un colaborador necesario, como dicen los jueces. La pobre madre estaría en la cocina de su casa, ajena a todo, pensando qué le gustaría almorzar a su hijito y el gualtrapa de éste, con la cartilla de ahorros abanicándose, tramando un plan para desprenderse de ella... Comencé a juguetear con el móvil, como las ejecutivas de bote en la T-4 que no llaman a nadie porque no tienen amigos a quienes telefonear, y abrí  las orejas para empaparme del plan. El sujeto lo reptió claramente: "Necesito la independencia de mi madre; de hoy no pasa".
¡Acabáramos!. Está claro; este mal hijo, con su porte chuleril de camiseta sin mangas de mercadillo ilegal y zapatillas despeluchadas se quiere desprender para siempre de la anciana. ¡Será ingrato!. Y encima lleva un tatuaje en el brazo de un corazón que pone "amor de madre". Mi indignación subía por momentos; notaba cómo el sudor me caía por la espalda y la tensión arterial se disparaba cuando su compinche respondió con tono pausado: "Pues te acompaño; ayer mismo cobré yo la paga de dependencia de mi madre y ¡no veas como nos resuelve la vida a los parados; qué bueno es este ZP!".
Me quedé frío; helado. ¡Será imbécil el tonto éste como habla!. Claro, que eso me pasa a mi por ir caminando con la calle con las antenas puestas. La próxima vez me llevo el iPod y voy escuchando música celta, que ésa sí que habla de independencia.